Sí, así mismo. Las energías negativas pueden cegarte, apartarte de tu norte, reducir tu capacidad de pensar con coherencia e incluso silenciar voces que antes te inspiraban.

Les cuento: llevaba tiempo sin hacer una limpieza profunda en mi apartamento, así que me di a la tarea de tomarme el tiempo para realizarla. La razón detrás de esta limpieza fue la pérdida de un rosario hecho con piedras de amatista, un regalo de mi mejor amiga, quien pasó al plano espiritual hace ya diez años. Recuerdo que ella lo colocó en la puerta de entrada de mi apartamento y me dijo: “Nunca lo quites de ahí, y verás que las energías negativas nunca podrán entrar a este hogar”.

Llegué un domingo y comencé a limpiar. Removí las hojas secas de las plantas que tengo en el apartamento, barrí el piso para quitar el polvo y luego lo pase un mapo con agua. Limpié los cuarzos con agua clara, encendí un incienso y completé la limpieza con música placentera para mi ser.

“De vez en cuando, hay que detenerse y hacer limpiezas profundas en la vida. Solo así damos paso a las energías positivas.”

Me senté en el piso y pude sentir cómo el ambiente se tornaba más sereno, se respiraba mejor. En ese momento decidí hacer una pequeña meditación, ya que llevaba mucho tiempo sin practicarla. Al cerrar los ojos y relajar el cuerpo, logré sintonizar con mi entorno. Sentí cómo se levantaba un gran peso de mis hombros y, por fin, dejé de sentirme como un extraño en ese lugar.

“No solo se trata de limpiar el polvo del piso, sino de remover el peso emocional que nos hace sentir extraños en nuestro propio hogar.

Al terminar la meditación y abrir los ojos, algo me hizo dirigir la mirada hacia la puerta de entrada. Y allí, en el mismo lugar, estaba el rosario. Como un recordatorio de que, de vez en cuando, debemos detenernos y hacer limpiezas profundas en nuestra vida. Solo así podemos dar paso a las energías positivas y aprender a apreciar hasta lo más mínimo en nuestro entorno.

“Lo que creías perdido puede estar esperando a que limpies tu mirada. A veces, basta con solo volver a ver.”

Esta experiencia me recordó que no solo debemos limpiar nuestros espacios físicos, sino también nuestras emociones, pensamientos y creencias.

“Y tú que estas leyendo este artículo, ¿estas listo para realizar una limpieza?”

Juan M Ayala

Master Neurocoach

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