Lo más difícil no es vencer al mundo, sino aprender a negociar contigo mismo. Convencer a tu Ego de que escuche la voz del alma, de que el análisis es luz cuando no se convierte en sombra de pensamientos catastróficos.

Dar el paso humilde de pedir ayuda no te debilita: te fortalece. Es en ese instante, cuando reconoces tu vulnerabilidad como fuente de poder, que alcanzas la verdadera Sintonía de Vida.

Porque no importa la tormenta que estás atravesando: siempre existe un momento para detenerte, respirar y recordar que toda dificultad tiene un fin y una salida. El Universo, en su baile infinito, mueve energías a tu alrededor. Solo espera que abras tus manos y tu corazón para recibirlas.

Juan M Ayala

Master Neurocoach

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