He descubierto que las experiencias vividas y los errores que aún me acompañan son semillas que, al germinar, me enseñan a transitar con mayor calma las tormentas. Gracias a ellos puedo abrazar las múltiples miradas de un mismo acontecimiento, como si cada perspectiva fuese un reflejo distinto del Sol que nos ilumina, recordándome que la verdad no es única, sino un mosaico de luces que se entrelazan en el horizonte.

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