Hace más de un año que les comenté de cuan feliz y entusiasmado estoy de compartir con ustedes mi pasión por el deporte, especialmente por el running o fondismo. Desde hace más de un año, he estado entrenando para mejorar mi resistencia y velocidad, y me siento orgulloso de los resultados que he logrado. Una de las personas que me ha apoyado mucho en este proceso es mi amiga María, que siempre entrena conmigo en todas mis carreras y me motiva a seguir adelante. María siempre me dice “Hoy voy a correr contigo” y eso me llena de energía y alegría, pero no bien comenzamos la corre yo le digo e ella “María, no me dejes solo”

Les cuento que, no hay nada que me goce más que correr con María los domingos en la mañana. Es una forma de hacer ejercicio, de disfrutar del aire libre y de compartir con buenas amistades. Pero hay algo que siempre me sorprende y me divierte de María: su velocidad. Apenas empezamos a correr, en cuestión de minutos ella se pone a la cabeza del grupo y se aleja de mí, acompañada de otros corredores que también van a su ritmo. Yo solo puedo gritarle “María, no me dejes solo”, y ella me responde con una sonrisa radiante “Te dejé en buena compañía”.

Esto se repite cada vez que salimos a correr. Ya es una tradición y broma entre nosotros el que yo o alguien más le diga “María, no me dejes solo” y ella conteste lo mismo, “te dejé en buena compañía”. Me encanta su sentido del humor y su energía. Ella es una gran motivación para mí y para todos los que corremos con ella.

Esta es María, la que siempre y nunca me deja solo.

Un día me puse a pensar en que es lo que representa María en mi vida y lo pude encontrar. Recuerdo cuando comencé a trabajar como científico, y como al principio me sentía que no sabía realizar los análisis del laboratorio sin tener cerca a la persona que me estaba entrenando.

Al pasar el tiempo note como esta persona cada vez estaba menos tiempo conmigo, sin embargo, cuando realizaba ciertos análisis más complejos, note como se quedaba cerca. María representa a esa persona que me guiaba, me apoyaba y me motivaba a seguir aprendiendo y mejorando.

María se ha convertido en este ejemplo a seguir, transformándose de forma directa-indirecta mi mentora, en esa voz que me dice tú puedes y mi inspiración. Sin esa frase de “María, no me dejes solo”, “te dejé en buena compañía” y nuestro coach Alexis, no hubiera podido el lograr llegar tan lejos en el running.

“Donde no hay dirección sabia, caerá el pueblo; Mas en la Multitud de Consejeros hay seguridad” Proverbios 11:14

Todos siempre en algún momento tenemos una María en nuestras vidas, alguien que nos guía, nos anima y nos da la seguridad que necesitamos para lograr nuestras metas. María puede ser algún familiar, un amigo, un maestro, un mentor o incluso un desconocido que nos brinda una palabra de aliento. Lo importante es reconocer el valor de esta persona y agradecerle por estar ahí para nosotros.

¿Y Tú que estas leyendo este artículo, ya identificaste quién es la María de tu vida?

Juan M Ayala

Master Neurocoach

One response to “María, “No me dejes solo””

  1. Beronica Antoniadis Avatar
    Beronica Antoniadis

    Yo tengo una María en mi vida y me ha acompañado durante todo el proceso que estoy viviendo en estos momentos !
    Un abrazo 🥰

    Liked by 1 person

Leave a comment